Ferran Barbarà
Soy Ferran Barbarà, apasionado del turismo y la gastronomía del Maresme, y especialista en marketing y diseño web, siempre listo para compartir mi amor por esta vibrante región catalana.
Por qué viajar en grupo no es solo una cuestión de número
Publicado: 2026
Cuando hablamos de viajes en grupo, hay una pregunta que aparece antes o después: ¿a partir de cuántas personas un hotel considera que sois un grupo? Y aunque pueda parecer una cuestión sencilla, la respuesta no siempre es tan directa como muchos esperan.
En Dynamic Hotels estamos especializados en viajes en grupo, ya sean escapadas de amigos, familias grandes, excursiones escolares o estancias de trabajadores desplazados. Por eso sabemos que el concepto de “grupo” en un hotel no depende solo del número de personas, sino también del tipo de estancia, la duración y las necesidades concretas de cada viaje.
En este artículo te explicamos cómo suelen entender los hoteles el concepto de grupo, a partir de cuántas personas se aplica y qué factores influyen para que una reserva se trate como tal.
Cuando un hotel habla de grupo, no se refiere únicamente a un número concreto de personas. Lo que realmente marca la diferencia es cómo viaja ese conjunto de personas y qué tipo de estancia necesita.
No es lo mismo un grupo de amigos que viene esquiar, una familia grande que viaja junta, que una empresa que aloja a trabajadores durante una feria o un evento deportivo. Aunque el número de personas pueda ser similar, el impacto en la operativa del hotel es muy distinto.
Por eso, antes de poner una cifra encima de la mesa, muchos hoteles valoran aspectos como si el grupo llega y se mueve junto, si comparte horarios, si necesita habitaciones próximas o si requiere una gestión específica.
Fotografía: @dyhotels
Aunque no existe una cifra universal, en la práctica muchos hoteles empiezan a considerar una reserva como grupo a partir de 6 u 8 personas. A partir de ese número, la forma de reservar, gestionar habitaciones y coordinar la estancia suele cambiar.
Con grupos de 8 a 10 personas, lo habitual es que el hotel ya valore necesidades específicas: habitaciones próximas, horarios similares o una gestión más directa de la reserva. En grupos más grandes, de 10 o 12 personas en adelante, la consideración de grupo suele ser clara y el tratamiento es diferente al de una reserva individual.
En cualquier caso, más que el número exacto, lo que pesa es el impacto real de la reserva. Un grupo pequeño que se mueve como bloque puede requerir más coordinación que varias habitaciones reservadas de forma independiente. Por eso, muchos hoteles prefieren hablar primero del tipo de viaje antes de confirmar condiciones.
Fotografía: @dyhotels
Cuando un hotel os considera grupo, no es solo una cuestión de precio. Cambia la forma de gestionar la reserva, la comunicación y, en muchos casos, las condiciones de la estancia.
Es habitual que las reservas de grupo se gestionen de forma más directa, evitando intermediarios y automatismos. Esto permite adaptar la distribución de habitaciones, coordinar horarios y resolver necesidades específicas que en una reserva individual pasarían desapercibidas.
También pueden variar aspectos como las condiciones de cancelación, los plazos de pago o la flexibilidad en entradas y salidas. No se trata de complicar la reserva, sino de ordenarla mejor para que la estancia funcione sin fricciones, tanto para el grupo como para el hotel.
En la práctica, ser tratado como grupo suele traducirse en una gestión más clara y personalizada, algo que se agradece especialmente cuando varias personas viajan juntas y esperan que todo encaje.
Fotografía: @dyhotels
Uno de los errores más habituales al reservar alojamiento es no comunicar desde el inicio que se viaja en grupo. A veces se hace por desconocimiento y otras por pensar que “ya se comentará más adelante”, pero eso suele generar fricciones innecesarias.
Avisar desde el primer contacto permite al hotel proponer una solución ajustada al tipo de grupo: distribución de habitaciones más lógica, horarios compatibles, espacios comunes disponibles, actividades especiales o una gestión más clara de la reserva.
Cuando el hotel conoce el contexto real del viaje, es más fácil anticiparse a necesidades concretas y evitar malentendidos. No se trata de cambiar las condiciones, sino de adaptarlas para que la estancia funcione tanto para el grupo como para el alojamiento.
En la práctica, ser transparente desde el principio ahorra tiempo, llamadas de última hora y ajustes improvisados. Y cuando varias personas viajan juntas, esa claridad es importante durante toda la estancia.
Fotografía: @dyhotels
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